La Mg. Patricia Cortés Iturrieta, del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de La Serena, presentó en la XXXVI Conferencia Académica Permanente de Investigación Contable (CAPIC) una investigación que profundiza en el cooperativismo chileno desde la perspectiva ética de Adela Cortina.


En noviembre de 2025 se realizó en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, la XXXVI Conferencia Académica Permanente de Investigación Contable (CAPIC), uno de los encuentros más relevantes para la investigación en el ámbito contable en América Latina. La actividad contó con la participación de la académica de la Facultad de Ciencias Sociales, Empresariales y Jurídicas (FACSEJ) de la Universidad de La Serena, Mg. Patricia Cortés Iturrieta, quien presentó la ponencia “Cooperativismo, responsabilidad social y justicia ética: una mirada desde Adela Cortina hacia la sostenibilidad”.

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La exposición forma parte de un estudio más amplio desarrollado junto a la Mg. Loreto Morales y el Mg. Germán Solís, orientado a comprender el rol actual y futuro del cooperativismo en Chile. Según explicó la investigadora, este modelo asociativo ha mostrado un desarrollo significativo en las últimas décadas, posicionándose como un actor clave en el ámbito económico, social y territorial.

“El cooperativismo no solo es una forma distinta de organizar la actividad económica, sino también una vía para construir sociedades más justas. Su esencia democrática y su compromiso con el bienestar colectivo lo convierten en una alternativa real frente a los desafíos éticos y sociales que enfrentamos hoy”, destacó la Mg. Patricia Cortés Iturrieta durante su presentación.

Desde sus orígenes en el siglo XIX, vinculados a iniciativas de solidaridad entre trabajadores y artesanos, el cooperativismo chileno ha evolucionado hasta consolidar una presencia creciente a nivel nacional. Impulsadas por políticas públicas y por la creación de la División de Asociatividad y Economía Social (DAES) en 2014, las cooperativas han tenido un notable dinamismo: en los últimos diez años el número de organizaciones activas casi se duplicó, pasando de 952 a 1.880, mientras que las personas asociadas superan los 2,1 millones, con una alta participación de mujeres. Regiones como La Araucanía, Los Ríos y Tarapacá destacan por su crecimiento, evidenciando el aporte del cooperativismo al desarrollo local y la descentralización.

Más allá del crecimiento cuantitativo, el cooperativismo se distingue por su contribución ética y social. Desde el enfoque de responsabilidad social propuesto por Adela Cortina —centrado en la justicia, la dignidad y la inclusión—, este modelo se configura como una organización socialmente responsable por diseño. Gracias a su gobernanza democrática, distribución equitativa de excedentes y compromiso comunitario, las cooperativas se presentan como una alternativa eficaz para enfrentar desafíos estructurales como la desigualdad y la exclusión.

La investigación también destaca su alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, mostrando aportes directos en más de 12 de los 17 objetivos, especialmente en áreas como igualdad de género, trabajo decente, energía asequible, acceso al agua, reducción de desigualdades y fortalecimiento institucional.

En su conjunto, estos elementos consolidan al cooperativismo como una alternativa económica y social de alta relevancia para Chile. Su capacidad para integrar desarrollo económico con justicia social abre nuevas oportunidades para el fortalecimiento territorial, la innovación organizacional y la construcción de comunidades más sostenibles. Para la academia, este campo representa un espacio fértil para la investigación y la vinculación con el entorno.